Los bancos aceleran con sus clientes la renovación de créditos

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Interior de una oficina bancaria.

Santander y CaixaBank ya han tomado medidas de acopio de recursos propios para afrontar el crecimiento de la demanda de crédito y de la morosidad.

Los bancos no quieren perder tiempo en la puesta en marcha de las nuevas líneas de crédito avaladas por el Instituto de Crédito Oficial y, desde la publicación de la normativa que los regula, han intensificado sus contactos con sus clientes para empezar a encontrar las soluciones que alivien las tensiones de tesorería que les acechan por la paralización de toda su actividad productiva y comercial.

Algunos de los bancos, Santander y CaixaBank de manera contundente, han tomado medidas internas de acopio de recursos propios tanto para hacer frente al crecimiento de la demanda de crédito que va a tener lugar como para prepararse por los posibles problemas de morosidad que tengan sus clientes. Han decidido anular o reducir su dividendo del pasado año y del actual y rebajar sus objetivos de solvencia global para poder prestar más. Tienen abiertas sus líneas de créditos preconcebidos a sus clientes desde prácticamente el mismo momento en que se anunció el estado de alarma nacional.

Otros bancos, que no han anunciado medidas similares, pero que deberán tomarlas en el futuro, lo que están haciendo, además de disponer de líneas de crédito en condiciones similares a los anteriores para sus clientes, es retomar los contactos que hasta hace una semana estaban paralizados para empezar a proponer soluciones que permitan sortear los problemas que se presenten a corto plazo.

Varios responsables de estas entidades han reconocido que hasta que no se ha publicado la normativa de avales públicos las conversaciones con los clientes estaban paralizadas porque no se sabía qué era lo que se podía ofrecer. Pero a partir de ese momento la situación ha cambiado, y aunque aún queden flecos que cerrar, la decisión del Gobierno de entender que los avales pueden darse con cierto carácter retroactivo, permite ir cerrando nuevas operaciones.

Buena parte de las alternativas que se están proponiendo consisten en cambiar los vencimientos a corto plazo por operaciones a largo (los avales permiten créditos hasta a cinco años) como solución para que no haya tensiones de tesorería mientras dure el periodo de confinamiento y por tanto de la paralización de la mayor parte de la actividad económica. Hay que tener en cuenta que esas renovaciones de préstamos entrarán a formar parte de los balances de los bancos como ‘normales’ y que por lo tanto las entidades no tendrán que hacer provisiones inicialmente. La revisión de la bondad de esos préstamos nuevos deberá hacerse cuando pasen varios meses por lo que la posibilidad de que se produzca un crecimiento de la morosidad es relativamente pequeña en el corto plazo, aunque es probable que, de forma escalonada, sí se deje sentir a lo largo de 2021.

Entre responsables de las entidades existe la seguridad de que los avales para los primeros 20.000 millones de euros de créditos nuevos que acordó el Gobierno como primer tramo de los hasta 100.000 millones de euros comprometidos se van a consumir relativamente pronto por lo que el Ejecutivo deberá aprobar un segundo tramo.

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