La banca propone que los avales lleguen al 80% de los créditos

0
41


José Carlos García de Quevedo, presidente del ICO.

El Tesoro estaría de acuerdo en avalar hasta el 80% de los créditos nuevos, pero no de las refinanciaciones necesarias como piden las patronales bancarias.

El Gobierno quiere aprobar, en su reunión de mañana martes, el plan de avales para los créditos de empresas y autónomos que se ha comprometido pueda llegar a 100.000 millones de euros. Las conversaciones con los bancos para acercar posiciones son fluidas pero no hay un acuerdo todavía.

Los bancos, a través de las patronales AEB y CECA, han hecho llegar su última propuesta al Tesoro, con el que mantienen constantes contactos sobre el alcance que deberían tener los avales que el Estado se ha comprometido a poner para minimizar lo más posible los efectos económicos de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. La propuesta, después de haberse cambiado bastantes estos días, es en líneas generales que el Estado avale hasta el 80% de los créditos nuevos y de las refinanciaciones que sean necesarias. El Tesoro estaría de acuerdo con la primera parte y consideraría excesiva la segunda.

El Gobierno se ha comprometido a avalar hasta con 100.000 millones de euros créditos a empresas y autónomos, lo cual en primer lugar no significa que vaya a utilizarse toda esa cantidad y en segundo término hay que recordar que los avales no son gratuitos sino que tienen un coste para aquellos que los solicitan, que en este caso serían los bancos.

Condiciones de los avales

La propuesta del sector, aunque en términos generales se centra en conseguir que se avale el 80% del valor de las operaciones que se realicen como consecuencia de la crisis desatada, discrimina entre las correspondientes a las grandes empresas y las de pymes y autónomos. Está claro que el primer grupo tiene una mayor capacidad de pago y, por lo tanto, que los avales podrían ser menores mientras que las pymes y los autónomos tienen más problemas para hacer frente a sus obligaciones de pago en una situación como la actual y, por lo tanto, necesitarían que la ayuda pública fuera mayor.

En concreto, la banca propone que los avales sean de hasta el 90% para pymes y autónomos, del 80% para empresas y del 70% para grandes empresas. Los avales serían por seis años, y el coste del mismo correría a cargo de los bancos. Se establece que los deudores deben ser clientes ya de cada banco (no puede haber guerra comercial entre ellos para ganar cuota en estos segmentos) y se comprometen a no tratar de “colar” morosos al ICO ya que los tomadores de los nuevos créditos deben estar al corriente de pago de los anteriores. Los créditos no tendrán comisión de apertura y tendrán un año de carencia.

La última posición conocida del Tesoro era aceptar el 80% de aval para las nuevas operaciones de crédito pero rebajar hasta el 50%, o algo más, los derivados de procesos de refinanciación de préstamos ya existentes. Las razones para esta posición son por un lado que el Gobierno entiende que debe darse prioridad a la financiación nueva y por otro que considera que por la vía de las refinanciaciones podría ‘colarse’ mucha operación que no tuviera que ver directamente con la crisis sanitaria.

Además, existe el temor de que si se asume la petición de los bancos la prima de riesgo podría separarse aún más respecto al bono alemán.

Prima de riesgo

Frente a esto, algunos expertos señalan que la prima de riesgo está bastante “anestesiada” tras los dos anuncios del Banco Central Europeo señalando su absoluta disposición a proporcionar toda la liquidez necesaria para evitar ese contagio, discriminando positivamente a Estados que pudieran necesitarlo más a la hora de comprar deuda pública, al tiempo que también dicen que si se discrimina entre crédito nuevo y refinanciaciones el dinero obtenido por la primera vía se destinará de forma prioritaria a amortizar los créditos anteriores por lo que realmente no llegará dinero nuevo a las empresas que no podrán poner en marcha su actividad y la economía no mejorará. Estos expertos recuerdan que este porcentaje del 80% es el mismo que están aprobando otros gobiernos europeos como Alemania, Francia e Italia.

Algunas fuentes señalan que en el Gobierno no hay una posición única respecto a los avales porque algunos de sus miembros entienden que una operación de este tipo podría ser interpretada como que de nuevo el Estado sale en defensa de los bancos. La realidad es que, una vez más, ese razonamiento es falso porque el aval tiene un coste, considerable, para quien lo toma, y por lo tanto no sale gratis, y porque de lo que se trata es de que los bancos den crédito a empresas y autónomos para que estos hagan su trabajo. En las condiciones actuales, de frenazo absoluto de la actividad, ningún gestor responsable prestaría un euro a alguien que no sabe cuándo va a volver a producir ni en qué condiciones podrá hacerlo.

Efectos sobre el déficit

Lo mismo que el Estado va a ayudar a las personas que se queden en paro, o a los más vulnerables, también es razonable que lo haga con las empresas y autónomos para, entre otras cosas, que buena parte de quienes se van a quedar desempleados puedan volver a tener un trabajo en un plazo razonable de tiempo.

El temor del Gobierno a que la cifra comprometida de avales, una parte de los cuales acabarán siendo ejecutados sin duda en el proceso de recuperación de la economía y por lo tanto generarán un coste para el Estado, acabe siendo muy elevada y ello suponga un crecimiento relevante del déficit público en el futuro, es entendible. Pero, y el rescate de 2012 lo demuestra, que haya una línea de avales no implica que se vaya a utilizar en su totalidad. En aquella ocasión el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) abrió una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros de los que se utilizaron 40.000 millones. Ahora puede pasar lo mismo.

Ayuda europea

Además, y de ahí la insistencia del Gobierno español ante la Comisión Europea, parece llegado el momento de que las instituciones europeas den un paso al frente para ayudar a solventar la crisis y también participen en el rescate de la economía europea. Pueden hacerlo mediante su implicación directa (el Banco Europeo de Inversiones y el MEDE pueden emitir deuda para prestar luego recursos a los Estados miembros) o pueden, también avalar ayudando a los Estados a hacerlo. Dinero no falta porque el BCE ya ha dicho que va a poner todo el que sea necesario. Falta, quizás, un poco de voluntad política.

Leave a reply