La banca ganará 3.000 millones este año con sus operaciones con el BCE

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Sede del Banco Central Europeo en Fráncfort, Alemania.

Las herramientas puestas en marcha por la autoridad monetaria eliminan los efectos secundarios de los tipos negativos sobre las entidades.

Los bancos de la zona euro ganarán dinero este año con sus operaciones con el Banco Central Europeo (BCE) casi seis ejercicios después de que la tasa de depósito (interés por el dinero que aparcan en el BCE) entrara en negativo, en junio de 2014. Los últimos movimientos de la institución que preside Christine Lagarde han acabado, en términos netos, con los efectos de los tipos negativos en sus cuentas.

Los expertos calculan que las entidades podrán ingresar unos 3.000 millones de euros que resultan tras aplicar los efectos beneficiosos de las últimas medidas monetarias aplicadas y sin los que la banca se enfrentaría a una penalización anual de más de 10.000 millones de euros.

Dos herramientas son las que han permitido este giro de 180 grados en la relación entre la autoridad monetaria y los bancos de la zona euro cuando más ejercía de lastre la tasa de depósito sobre sus cuentas de resultados: el tiering, es decir, la exención de penalización a una parte del exceso de liquidez depositado en el banco central; y las inyecciones de liquidez del programa TLTRO, por las que se paga a la banca por pedir dinero al BCE y luego prestarlo a la economía real.

Liquidez

Las inyecciones de liquidez se anunciaron en junio de 2019 y sus condiciones han ido mejorándose casi de forma constante desde entonces conforme se ensombrecían las perspectivas macroeconómicas. La última revisión, en abril, llevó la remuneración máxima que la banca puede obtener por estos préstamos hasta el 1%. Es un nivel 50 puntos básicos más que alto la penalización de la tasa de depósito.

El único requisito para alcanzar esa remuneración es mantener estable el volumen de créditos al nivel de marzo. Se trata de una condición que los expertos ven muy asumible teniendo en cuenta el bajo coste de financiación actual y que en gran parte de los países se ha puesto en marcha un programa de avales públicos.

Por su parte, el tiering, también conocido como escalonamiento de la tasa de depósito, se puso en marcha en septiembre de 2019 en el marco de una estrategia para poder seguir bajando el precio del dinero sin acabar con la estabilidad del sector financiero. El BCE decidió eximir de la penalización de la tasa de depósito a todo el exceso de liquidez aparcado en Fráncfort inferior a seis veces la cantidad que obligatoriamente las entidades deben depositar por exigencias regulatorias.

Varios analistas de política monetaria consideran que el BCE elevará en algún momento ese multiplicador por encima de las seis veces, lo que permitirá que una mayor proporción de la liquidez que las entidades dejan en Fráncfort se libre de la penalización. Pero ajustar el escalonamiento no es sencillo. Así lo reconoció el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, que explicó, a finales del pasado año, que con esta herramienta es necesario encontrar un equilibrio entre mitigar el impacto de los tipos negativos en la banca y evitar un endurecimiento no deseado de las condiciones de financiación.

Gran alivio

“El BCE ha eliminado los tipos negativos para los bancos, que no para los mercados y la economía real. Ha cambiado la política de penalizaciones por una de incentivos y confía en que, junto con los avales que reducen el riesgo, esto sirva para mantener el flujo de crédito ante la creciente demanda”, explican fuentes financieras.

Pero esto no será así siempre. Según indican los expertos, si bien el tiering no parece que vaya a desaparecer, los efectos de las TLTRO sí irán menguando con el tiempo conforme los bancos devuelvan los préstamos al BCE. En 2021 las estimaciones apuntan a que las entidades volverán a obtener un rendimiento negativo como resultado de sus actividades en Fráncfort.

El BCE defiende los tipos negativos

Pese al cambio de estrategia para afrontar la crisis del coronavirus, el BCE sigue sosteniendo que los tipos negativos han sido favorables para la economía “al inducir una expansión de las condiciones de financiación y por ello, contribuir a la estabilidad de precios”. Respecto a los bancos, su último informe apunta que el mayor componente de la rentabilidad bancaria no se ha visto excesivamente alterado pues “los mayores volúmenes de intermediación han servido para compensar los menores márgenes”.

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