El Eurogrupo sigue dividido para consensuar las ayudas económicas ante el coronavirus

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La vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno, Nadia Calviño.

Los ministros de finanzas europeos siguen divididos en torno al mecanismo para mutualizar la deuda que ayude a los países más afectados por la pandemia a financiarse, así como la condicionalidad a exigir para acceder al fondo de rescate europeo.

Las fricciones en el seno del Eurogrupo se mantienen. Los ministros de finanzas de la zona euro siguen debatiendo el paquete de medidas a aprobar para combatir los efectos de la pandemia, aunque las posturas de las diferentes partes siguen bastante alejadas.

Las posiciones distantes han llevado a los ministros a realizar un receso en mitad de una reunión por teleconferencia que ya comenzó con una hora de retraso. Sobre las 19.00 horas, y tras una primera ronda de contacto, la reunión por teleconferencia se tomó un descanso, que ya dura más de cinco horas, para dar tiempo a que las conversaciones a nivel técnico y los distintos encuentros bilaterales puedan reconducir el debate.

La emisión de deuda conjunta sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre las diferentes delegaciones. España, Francia e Italia defienden la incorporación de una emisión de eurobonos temporal y limitada en el tiempo para financiar la recuperación económica tras la pandemia. Sin embargo, los países del norte, encabezados por Alemania y Países Bajos, siguen rechazando esta fórmula, conocida como coronabonos o eurobonos.

Antes de la reunión, la vicepresidenta de Asuntos Económicos del Gobierno, Nadia Calviño, había manifestado que “no es aceptable que cada país tenga que hacer frente solo a los costes derivados de esta emergencia”. No obstante, en su intervención, Calviño intentó tender puentes al insistir que este programa de mutualización de deuda se tenga en cuenta “tanto en el corto como en el medio plazo”, desmarcándose de la posición maximalista de Italia que exige la creación de este mecanismo como respuesta a la crisis económica que dejará el coronavirus.

Otro punto de desencuentro es la condicionalidad vinculada al acceso a la financiación que ofrece el fondo europeo de rescates (MEDE), que tiene disponibles unos 240.000 millones para aquellos países que lo soliciten. Italia sigue rechazando frontalmente que éste sea la primera línea de defensa, mientras que España acepta que estos préstamos estén sólo vinculados a adoptar medidas para responder a la pandemia.

Sin embargo, Países Bajos sigue solicitando que exista algún tipo de condicionalidad para garantizar la estabilidad financiera de los Estados miembros.

El otro tercer pilar dentro del paquete de ayuda que debate el Eurogrupo, el fondo de ayuda al desempleo anunciado la semana pasada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Van der Leyen, tampoco está generando consenso entre los diferentes países. Un grupo de Estados, liderados por Países Bajos, ha defendido definir con claridad cuál será la duración de este instrumento y, además, ampliar su alcance para que no sólo sirva para evitar despidos.

Sin necesidad de acudir al MEDE

Antes del encuentro, Calviño aseguró que el Gobierno no tiene “ninguna necesidad” de acudir al fondo de rescate europeo (MEDE), ya que las emisiones de deuda que ha efectuado el Tesoro en las últimas semanas “han sido positivas en términos de vencimientos, demanda y tipos de interés”.

No obstante, Calviño señaló la importancia de “reforzar” esta herramienta para que sea accesible por todos los Estados miembros que lo puedan necesitar.

Al inicio de la cumbre clave de los ministros de finanzas de la zona euro, el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, defendió la necesidad de “un plan europeo para ayudar a proteger a los más afectados y garantizar que el mercado único sale sin daños de esta crisis”.

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