Los supervisores no concretan los criterios flexibles para medir la morosidad de los bancos

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La Eurotorre de Frankfurt.

En poco más de un mes las entidades deben presentar sus cuentas. Ni el MUS ni el Comité de Basilea alcanzan acuerdos sobre el procedimiento.

Los supervisores han anunciado que habrá flexibilidad para que las entidades financieras no tengan que reflejar en sus cuentas de resultados el deterioro que sus balances de préstamos y de todo tipo de activos va a sufrir como consecuencia de la crisis sanitaria que ha devenido en un frenazo económico global como no se conocía desde hace mucho tiempo. La cuestión está en que la flexibilidad no se ha concretado y que ello puedo suponer fuertes divergencias entre unos y otros.

El Mecanismo √önico de Supervisi√≥n (MUS), organismo adscrito al Banco Central Europeo y en el que est√°n representadas todas las autoridades nacionales de supervisi√≥n de la zona euro, public√≥ a finales de la semana pasada un comunicado en el que, adem√°s de se√Īalar que se relajaban los requisitos de capital y la posibilidad de utilizar los colchones de recursos propios exigidos hasta ahora, bien para absorber posibles p√©rdidas bien para movilizar pr√©stamos a empresas y familias, aseguraba que habr√≠a flexibilidad a la hora de calificar como dudosos o morosos los cr√©ditos influidos por el coronavirus y tambi√©n en la exigencia de que los bancos se deshicieran lo m√°s r√°pido posible de los activos no rentables para sanear cuanto antes sus balances.

Todo ello supone un evidente alivio, junto con la decisión del BCE de aumentar la expansión monetaria tanto como sea necesario para evitar un colapso del sistema financiero por un cierre de los mercados monetarios y un aumento explosivo de su riesgo.

Pero, se se√Īala en medios conocedores, el problema est√° en que no se ha concretado en absoluto la flexibilidad de la que habla el MUS, salvo el anuncio de que las normas contables conocidas como IFRS9 la reconocen internamente y, por lo tanto, que puede aplicarse. Estas normas son las que establecen que el c√°lculo de las provisiones de los bancos debe realizarse en funci√≥n de las p√©rdidas esperadas (y el deterioro econ√≥mico es una variable a tener muy en cuenta a la hora de hacer ese c√°lculo) en lugar de por el criterio de p√©rdida incurrida (a partir de que los clientes dejan de pagar los pr√©stamos).

Divergencias

La cuestión está en que, al no haberse concretado hasta dónde llega la flexibilidad, cada país, cada bloque económico, puede decidir aplicar criterios distintos, con lo que se volvería a tiempos pasados en los que no se podía comparar con exactitud el grado de solvencia real de las entidades porque se aplicaban criterios diferentes.

Ni el MUS ni el Comit√© de Basilea, donde se re√ļnen todos los supervisores de la gran mayor√≠a de los bancos centrales mundiales, acaban de ponerse de acuerdo internamente sobre el grado de flexibilidad que hay que admitir en estos momentos de crisis generalizada.

Las razones de estos desencuentros, que no parece vayan a solucionarse en el corto plazo a pesar de las numerosas reuniones virtuales que están teniendo en todos estos días, se basan, por un lado, en la tradicional desconfianza entre países y zonas sobre el grado de solvencia de los diferentes sistemas financieros nacionales y, por otro, en la creencia por parte de algunos países de que, si bien existe un riesgo de liquidez dentro de los sistemas financieros, es probable que, en algunos casos, acabe evolucionando hacia un problema de solvencia precisamente por lo ajustadas que ciertas entidades están en materia de recursos propios y por el grado de intensidad con el que la crisis económica pueda golpear a algunas economías.

Seg√ļn esta opini√≥n, una flexibilidad a la hora de establecer el nivel de provisiones lo que puede ocasionar es un retraso en el reconocimiento de los problemas reales y que a largo plazo estos sean mayores que si se atajaran al principio.

Precisamente la imposibilidad de determinar cuál va a ser la fuerza de la crisis y su duración es lo que dificulta un acuerdo entre los distintos supervisores y lo que hace temer a algunos que al final, dada la premura de tiempo existente ya que el trimestre está a punto de finalizar y existe la obligación de que los bancos cotizados presenten presentar cuentas antes de que termine el mes de abril, se adopten decisiones unilaterales en cada bloque económico e incluso en cada país que acaben desvirtuando la realidad.

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