Los 'proxy advisors' respaldan al consejo de Santander cara a la junta

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Ciudad Financiera de Santander.

Dudas sobre los sueldos a los ejecutivos. ISS y Glass Lewis apoyan todos los puntos del orden del día.

Banco Santander va a disfrutar de una junta de accionistas relativamente plácida el próximo 3 de abril. No solo porque el coronavirus va a hacer que su celebración sea por teleconferencia, lo que evitará que los accionistas descarguen en vivo y directo sus posibles quejas al consejo. Además, se espera un respaldo masivo de los inversores a todos los puntos del orden del día, después de que los asesores de voto de los grandes fondos (los proxy advisors) hayan dado una recomendación favorable a toda la agenda.

ISS Governance y Glass Lewis, en sus respectivos informes sobre la junta, aconsejan el apoyo a las 28 propuestas que serán sometidas a votación. Esto impedirá que haya pequeños votos de castigo como el del año pasado, cuando un 22% de la junta se manifestó en contra o se abstuvo en la reelección como consejero de Bruce Carnegie-Brown. Los proxies habían señalado a Carnegie como responsable del fiasco en el fichaje abortado de Andrea Orcel como consejero delegado del banco, al ser presidente del comité de nombramientos.

En su nota, Glass Lewis recuerda el caso Orcel y cree que la oposición a Carnegie de una parte de los inversores ha tenido su efecto al provocar cambios en los procedimientos de contratación de Santander. Este proxy considera “positivos” los pasos dados por Santander para “mejorar los procesos de sucesión”. El mes pasado, el banco anunció una nueva metodología más transparente para cubrir bajas en altos puestos directivos.

Un punto en el que el respaldo de Glass Lewis es a regañadientes es el que contempla fijar en 40 millones de euros el importe máximo que la entidad puede pagar a un nuevo directivo cuando se le ficha de otro banco y debe compensarle por la retribución perdida.

En su informe, el asesor de voto señala que los denominados buy outs “podrían representar un coste innecesario para los accionistas y pueden reflejar un pobre plan de sucesión, pero en ocasiones pueden ser necesarios para facilitar los fichajes”. Además, señala que el tope de los 40 millones “es algo elevado”, pese a estar muy por debajo de los 100 millones que pedía Orcel y que provocaron la ruptura del fichaje. Aun así, Glass Lewis propone votar a favor de ese punto porque estas compensaciones dan flexibilidad en las contrataciones, “aunque se monitorizará el uso de esta autoridad en el futuro”.

Reticencias

ISS muestra más preocupación por los sistemas de remuneración de Santander que por el asunto Orcel. Su informe analiza los sueldos del año pasado, por lo que no comenta la reciente decisión de la presidenta, Ana Botín, y el consejero delegado, José Antonio Álvarez, de ceder un 50% de su sueldo de 2020 a un fondo para combatir el Covid-19.

Según ISS, “el pago a los ejecutivos no parece estar alineado con los retornos a los accionistas desde un punto de vista comparativo. Además, el nivel de remuneración ejecutiva no refleja la experiencia de los accionistas desde 2015, y el apoyo de los accionistas a las prácticas de remuneración ha ido en declive desde que la actual presidenta asumió el cargo en 2015”.

Este asesor estima que el salario total de Ana Botín entre 2015 y 2019 se ha mantenido estable entre 9,7 y 11 millones de euros. En ese periodo, la rentabilidad total para el accionista (evolución de cotización y dividendos) ha sido negativa en un 27,22%, peor que el índice general (subida del 17,23%), que su competidor BBVA (-16,3%) y otros bancos europeos. En 2019, un 91,2% de los votos en la junta apoyó el informe de remuneración, nivel elevado, pero que supone un apoyo inferior a la mayoría de puntos del orden del día.

Pese a esas cuestiones, ISS aconseja votar a favor del informe de remuneración de 2019, ya que “el desglose de información está por encima de la media y no hay otras preocupaciones sobre las prácticas de remuneración de la compañía ahora mismo. El apoyo es merecido, aunque las prácticas de remuneración siguen bajo escrutinio”.

En su análisis sobre el informe de remuneración del año pasado, Glass Lewis admite que hay “preocupación por la potencial falta de alineación entre el pago a los ejecutivos y la experiencia de los inversores”, pero recuerda que Santander es “uno de los mayores bancos en Europa y una de las mayores firmas cotizadas en España”.

Se espera que la gran mayoría de inversores siga la línea de los asesores y respalde al consejo de Santander. Algunos fondos, sin embargo, muestran alguna preocupación particular. Calvert Investments, por ejemplo, prevé pronunciarse contra la reelección de Rodrigo Echenique como consejero, ya que considera que no es independiente y se sienta en un comité clave del consejo (el de nombramientos).

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